Jinetes vs Nerds

Escrito por valeariza 08-04-2016 en Deportes ecuestres. Comentarios (0)

Nosotros los sudacas que nos creemos vivos…en cuanto a equitación se refiere siempre quedamos como unos cavernícolas al contactar con culturas norteamericanas y europeas. Empezando por el clásico comentario: “allá vas a montar y te tenés que ensillar, levantar camas y juntar bosta”.  Como si acá fuésemos dignos merecedores de algo mejor.

Y es que “allá” existe la cultura del  horseperson (persona de los caballos) que puede ser un horseman o horsewomen (hombre o mujer) y que incluye dentro de esa palabrita el tener habilidades en manejo del caballo, conocimientos del comportamiento, capacidad para cuidar un caballo personalmente, avidez por relacionarse con los caballos desde abajo y desde arriba, etc, etc, etc…y como opcional ser jinete.

Y, ¿acá? Acá ni siquiera hay traducción exacta que resuma todo eso en una palabra. Acá hay jinetes que andan a caballo (entiéndase andar a caballo como la acción de estar arriba de un caballo sin caerse), hay algunos que montan (desarrollo de un lenguaje entre caballo y jinete), y los nerds de los hípicos: los Caballistas (horseperson).

Los Caballistas son una comunidad under, aunque hay miembros en todos los centros hípicos, y se reconocen a kilómetros de distancia. Son casi una fraternidad secreta: hay un listado virtual de miembros, comparten miradas cómplices, pero quienes no son parte ni se enteran. Son el alma de los clubes hípicos, aunque el marketing en las pistas lo hacen los jinetes.

Los Caballistas reconocemos un hermano cuando lo vemos verdeando junto a su caballo en interminables horas de meditación con el sonido del comepasto, dejando la cintura por limpiarle los cascos, escapando del trabajo para comprobar si come y respira, y la mejor de todas: caballo inmaculado y el auto una inmundicia. Jamás juzgamos sus flaquezas, porque son las nuestras también: esa obsesión que tenemos por el caballito. Los más experientes le dan tips a los novatos: desde remedios caseros hasta manipulación marital para conseguir más fondos. Y si algún caballo del clan se enferma tiene más voluntarios que la cruz roja.

Los jinetes sin embargo pasan de largo y se preguntan que tendrá de entretenido eso de sentarse con el  caballo a mimetizarse con el pasto…y eso es quizás lo único que ven. Del resto ni se enteran porque de su caballo, con suerte, alguien más se ocupa (quizás un Caballista secreto le pone agua a su bebedero, o le acomoda la manta que se le sale, o le avisa al caballerizo que está con cólico).

Yo, por suerte, nací Caballista. Y cuando contacto con culturas del norte la vergüenza del ser nerd se transforma en orgullo de ser Caballista!