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Mi caballo me tomó los puntos

Escrito por valeariza 11-04-2016 en caballos. Comentarios (0)

"Mi caballo me tomó los puntos" sea quizás uno de los problemas que más me ha ayudado en la vida. Sin él yo (que me gano la vida entrenando humanos para que aprendan a relacionarse con los caballos) no tendría trabajo.

Es una frase excelente por varias razones. Primero, porque la solución no es llenar un balde con puntos para que el caballo tome. La solución lleva tiempo de trabajo lo que me asegura un cliente regular ;)

Los caballos son animales con un instinto de manada muy fuerte, y ese instinto natural posibilita su relación con nosotros que somos de otra especie. Dentro de las manadas de caballos hay órdenes jerárquicos con normas propias de los caballos, para explicarlo simple: unos caballos mandan y otros son mandados. A veces hay disputas, y el individuo con intención más fuerte impone su voluntad. Y si observamos una manada en libertad, raramente hay riñas con enfrentamiento físico directo. Por lo general hay muuuuchas amenazas, exhibición de grandes dentaduras, elevación de grupas #te voy a matar, patadas ninja voladoras (al aire), bufidos, gritos agudos, y gran cantidad de movimiento de orejas en especial hacia atrás. Aquel, o aquella, que domine se alimenta donde se le canta, cuando se le antoja y junto a quien se le de la reverenda gana…echando a su paso caprichosamente a quien esté en su camino.

Así que si en un extremo de la cadena de mando están los dominantes y en la otra están los sumisos, en el medio hay una serie de mandos medios con una intrincada red de vínculos, alianzas y complots que negocian a diario…Y en esa lógica del escalafón de jerarquías entramos nosotros los humanos. ¿En qué parte del escalafón? Bueno…eso es lo complicado. Depende de muchos factores pero para hacerlo simple una vez más: de tu capacidad de liderazgo. El humano, para mantener una relación sana con su caballo debe estar jerárquicamente por arriba del caballo. Y un líder no lidera por la fuerza (si le quitás el bozal, ¿elige no quedarse a tu lado?), sino por su capacidad de brindar al otro seguridad, confianza, etc, etc, etc.

Dicho esto, tu caballo no te toma los puntos… está poniendo a prueba tu liderazgo constantemente. Si continuas sin demostrarle lo buen líder que sos, y encima seguís insistiendo en volver a su lado todos los días…pues a tu caballo no le dejás más alternativa que seguir haciéndote la misma pregunta todos los días: estás seguro que sos un buen líder?

Y esto comienza de a poco sin que te des cuenta: se rascan en vos, tratan de pisarte con la mano cuando apretas la cincha, abrís la puerta del box y casi te atropella, se frena cuando quiere, demora en responder a tu pierna, siempre está tendiendo hacia la puerta del picadero, te saca las riendas de la mano, te pulsea…son pequeños signos de que está poniendo a prueba tu liderazgo.

No te diste cuenta que estaba sucediendo? O peor aún…sí lo notaste, pero te dió pereza corregirlo? Dejaste que esta bola de nieve creciera, y ahora no podés con tu caballo y precisás ayuda? Pero qué maravillosa noticia! Gracias a gente como vos yo desbordo de trabajo! Bienvenidos todos los que sufren este problema, pues yo vendo la solución! :)

Más allá de las bromas y retomando el dilema del caballo tomando puntos, la mejor parte es que para llegar a la solución real las personas deben revisar la forma de relacionarse con su caballo. Pero deben revisar-se, pues lo único “solucionable” de la ecuación somos nosotros...no el caballo. El cambio sucede en la persona: cómo se para frente a su caballo, para cambiar cómo su caballo lo percibe. Y finalmente termino no rehabilitando caballos…sino personas. Intrincada forma de ganarme la vida…pero es que los caballos hablan más clarito que la gente.

Así que: ¿Querés tener un buen caballo? Transformate en un buen líder, y te devolverá todos los puntos que se tomó.


Jinetes vs Nerds

Escrito por valeariza 08-04-2016 en Deportes ecuestres. Comentarios (0)

Nosotros los sudacas que nos creemos vivos…en cuanto a equitación se refiere siempre quedamos como unos cavernícolas al contactar con culturas norteamericanas y europeas. Empezando por el clásico comentario: “allá vas a montar y te tenés que ensillar, levantar camas y juntar bosta”.  Como si acá fuésemos dignos merecedores de algo mejor.

Y es que “allá” existe la cultura del  horseperson (persona de los caballos) que puede ser un horseman o horsewomen (hombre o mujer) y que incluye dentro de esa palabrita el tener habilidades en manejo del caballo, conocimientos del comportamiento, capacidad para cuidar un caballo personalmente, avidez por relacionarse con los caballos desde abajo y desde arriba, etc, etc, etc…y como opcional ser jinete.

Y, ¿acá? Acá ni siquiera hay traducción exacta que resuma todo eso en una palabra. Acá hay jinetes que andan a caballo (entiéndase andar a caballo como la acción de estar arriba de un caballo sin caerse), hay algunos que montan (desarrollo de un lenguaje entre caballo y jinete), y los nerds de los hípicos: los Caballistas (horseperson).

Los Caballistas son una comunidad under, aunque hay miembros en todos los centros hípicos, y se reconocen a kilómetros de distancia. Son casi una fraternidad secreta: hay un listado virtual de miembros, comparten miradas cómplices, pero quienes no son parte ni se enteran. Son el alma de los clubes hípicos, aunque el marketing en las pistas lo hacen los jinetes.

Los Caballistas reconocemos un hermano cuando lo vemos verdeando junto a su caballo en interminables horas de meditación con el sonido del comepasto, dejando la cintura por limpiarle los cascos, escapando del trabajo para comprobar si come y respira, y la mejor de todas: caballo inmaculado y el auto una inmundicia. Jamás juzgamos sus flaquezas, porque son las nuestras también: esa obsesión que tenemos por el caballito. Los más experientes le dan tips a los novatos: desde remedios caseros hasta manipulación marital para conseguir más fondos. Y si algún caballo del clan se enferma tiene más voluntarios que la cruz roja.

Los jinetes sin embargo pasan de largo y se preguntan que tendrá de entretenido eso de sentarse con el  caballo a mimetizarse con el pasto…y eso es quizás lo único que ven. Del resto ni se enteran porque de su caballo, con suerte, alguien más se ocupa (quizás un Caballista secreto le pone agua a su bebedero, o le acomoda la manta que se le sale, o le avisa al caballerizo que está con cólico).

Yo, por suerte, nací Caballista. Y cuando contacto con culturas del norte la vergüenza del ser nerd se transforma en orgullo de ser Caballista! 


Cuánto más los cuidas más se lastiman!

Escrito por valeariza 07-04-2016 en Deportes ecuestres. Comentarios (0)

Holaaaa hiiiijooooo” y ya sé que hay problemas. No porque desestime el amor que podemos sentir hacia mis preferidos animales, sino porque me da pena la víctima: el caballo. Y aunque parezca lo contrario, la antropormofización (darle facultades humanas a aquello que no lo es) es nefasta para la salud de los caballos.

Conozco caballos adjudicados con sentimientos inexistentes hacia los humanos como los celos o la protección; y peor aún los veo perder toda dignidad equina vestidos de rosado. Pero estos son ambos ejemplos inocuos, no generan daño alguno más que a mis ojos y oídos.

Grave es cuando el humano a cargo tiene desconfigurado su menú de inicio. Al caballo le son asignadas emociones, sentimientos y necesidades humanas que nada tienen que ver con sus necesidades reales.

Así los caballos son encerrados para que no se lastimen, encerrados para que no pasen frío, encerrados para que no se peleen con otros…Y sin embargo la principal necesidad del caballo es la libertad y el movimiento constante unas 20 horas de las 24 del día. Su cuerpo y su psiquis están diseñadas para estar siempre en movimiento. Su sistema circulatorio depende del movimiento, su sistema respiratorio necesita aire libre, su sistema digestivo está diseñado para digerir grandes cantidades de comida en pequeñas porciones durante todo el día, sus músculos se entumecen y sus articulaciones sufren al estar estáticos.

Psicológicamente el encierro genera un círculo vicioso al acumular energía superficial: al caballo no lo sueltan porque corre y se lastima, y a más encierro más corre cuando lo sueltan. No lo sueltan porque pelea con otros…y ¿cómo sabrá socializar si nunca está con otros? No lo sueltan porque hace frío…pffff a los caballos les importa muy poco el frío!

Soy testigo de propietarios que tienen más quieros que truco de seis, con mil requerimientos especiales para su cuidado…y a sus caballos siempre les pasa algo, les suceden  las cosas más raras e insólitas! Y las comparo con el caballo de aquel, que es un despelotado tremendo, que viene solo a montar y se va…y a ese caballo nunca le pasa nada! Que bronca! Y entonces oigo el diagnóstico popular: “cuánto más los cuidás, peor es”. WTF???

Razonemos: no es por mucho cuidar sino por cuidar errado. Un caballo equilibrado física y emocionalmente vive más relajado, y por consecuencia se lesiona menos. Al caballo hay que darle lo que el caballo necesita: buenas condiciones si está en box (higiene, ventilación, tamaño acorde), alimento de buena calidad en varias porciones pequeñas, posibilidad de ejercicio acorde a su actividad, instancias de sociabilización, LIBERTAD en corrales o campo y si es junto a otros caballos mejor. Si alguno de estos elementos falta, el caballo se desequilibra y lo mostrará teniendo problemas. Un caballo con rachas de lesiones está gritando por cambios en su rutina, y soy tan atrevida que me animo a decir que seguramente haya una o varias necesidades básicas del caballo insatisfechas, o una decisión del humano basada en necesidades humanas y no del caballo.

Pero claro, otra vez las comparaciones: "si aquel caballo pasa encerrado y nunca le pasa nada, y al mío lo largo en corrales a diario y siempre se lastima". Y es que todos los caballos son distintos, cada uno es único y tiene su balance propio de necesidades básicas que necesita que atendamos. No hay recetas, conocé tu caballo y dale lo que precisa.

Configurá tu menú de inicio: cuidalo como caballo y estará sano!