Blog de valeariza

Cap. 3 Preparando la Expedición: Kovsgol


Kent Madin, propietario de Boojum Expeditions, actor de Marlboro y aventurero profesional me encomienda: "decile al grupo que al aterrizar recuerden tomar su equipaje, en este vuelo no hay azafatas", se acomodó su sombrero de cowboy sobre el rostro, estiró su metronoventa de estatura y se durmió.

Una nueva aventura aérea de la mano de Aeroflot: íbamos desde Ulan Bator hasta Kathgal en la provincia de Kovsgol al norte de Mongolia: motor de hélices, asientos de plástico apoyados en el piso, montañas que parecían que se nos venían encima, ni un cinturón de seguridad a la vista, la puerta de emergencia atada con alambres. De entre medio de las montañas aparece una pista de balastro, y gente de campo acodada al alambrado, con sus vestimentas típicas y caballos, rodeaban la pista. Era el evento del mes: la llegada del avión.

Cuatro horas en barco cruzando el gigantesco Lago Kovsgol hasta Jigleg Pass, nuestro campamento base. Un lugar paisajísticamente imponente, con un lago de un color azul tan intenso, de fondo unas montañas majestuosas y una pradera increíble con los caballos (al fin!) que nos acompañarían los próximos días.

Conocí a los hermanos Nim-Huu y Nim-Dalaa de 20 y 22 años, los baqueanos, peones y encargados de los caballos. Tiré mi bolso y salí con ellos a ver los caballos: mi socio Kent les había contado que yo realizaba cabalgatas en las playas de America del Sur, y me esperaban como si fuera una estrella de rock. Los caballos a primera impresión eran unos petizos peludos, todos se veían muy sanos y muy rústicos. Estaba deseando probar a los compañeros de Ghenghis Kan, moría de ganas de salir YA!

Los mongoles son excelente jinetes, y sus caballos para el estándar occidental están a medio domar. Se amansan únicamente del lado de subir, y usan una rienda sola: la izquierda. Así para frenar doblas a la izquierda y hasta un pequeño círculo hay que hacer, y para girar a la derecha doblas a la izquierda en círculo hasta quedar mirando a donde querías ir. Al principio cuesta adaptarse, pero los caballos ayudan y se transforma en algo que te saca una sonrisa cada vez!  De embocadura usan filete entero, sin articulación y las monturas son de madera ya que ellos montan con los estribos muy largos van practicamente parados. 

Esa primera noche en mi carpa no podía dormir pensando cómo sería el resto del viaje, los 500 kmts en 20 días que teníamos por delante. Cómo me entendería con el tordillo jóven que me habían asignado, y otra vez cómo habíamos podido "conversar" por horas de caballos con los hermanos en quiensabequé idioma.


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